La vitamina C corresponde al grupo de las vitaminas hidrosolubles, y como la gran mayoría de ellas no se almacena en el cuerpo y se elimina en pequeñas cantidades a través de la orina. Por este motivo, es importante su administración diaria, ya que es más fácil que se agoten sus reservas que las de otras vitaminas.
La vitamina C es un antioxidante por excelencia; bloquea parte del daño causado por los radicales libres. Es importante para evitar el envejecimiento prematuro y proteger la membrana de los vasos sanguíneos.
La vitamina C ayuda a la prevención de las enfermedades cardíacas ya que disminuye el colesterol evitando la adherencia de grasas en los vasos sanguíneos, lo cual reduce las posibilidades de sufrir infartos. Asimismo, refuerza las paredes previniendo hemorragias internas Infecciones recidivantes, gripe, alergias, asma, bronquitis, esclerosis múltiple, anemias, hipercolesterolemia, periodontitis, enfermedades artríticas y autoinmunes, enfermedades cardíacas estrés, obesidad, gota, cálculos biliares, trastornos de la visión, drogadicción, alteraciones en el retorno venoso y fragilidad capilar.
Modo de empleo: De 1 a 4 cápsulas al día, con las comidas.
Contraindicaciones: No se han documentado efectos adversos con su utilización, aunque su uso debe estar supervisado por un profesional de la salud.